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Coronavirus

Lo que aquí puedes leer son opiniones. No espero que estés de acuerdo, de modo que si quieres aportar algo, hazlo con respeto y argumentos.

Vamos a flipar de verdad en septiembre. Falta de responsabilidad individual que  se traduce en conductas como no llevar mascarilla en lugares públicos, participar en fiestas privadas o botellones. Pero también falta de valor en muchos cargos políticos. No se trata de volver a encerrar a los españoles cuando se acumulen casos  (veréis que en la segunda quincena de agosto, si la prensa no lo oculta, la situación será tan grave como en abril o peor). Los políticos no se atreven a hacer campañas de información en las que se advierta de los riesgos de contagio en situaciones concretas. 

Creo que en un país democrático que respete la libertad, la ciudadanía tiene el derecho a saber para poder actuar de forma responsable. Los bulos y la ocultación de información son muy peligrosos porque pueden influir en la toma de decisiones individuales y poner en peligro la salud.

Si la OMS anuncia que es posible la transmisión aérea, ¿no debería traducirse eso en desaconsejar la entrada en locales de ocio o negocios de hostelería cerrados? Ayer, en la TV, escuchaba a una persona que trabaja en un albergue de peregrinos diciendo que cuando no era posible alojar a la gente con personas de su unidad de convivencia se procuraba que durmiesen con las camas colocadas de modo que las cabeceras estuviesen lo más separadas posibles. Una pega: ni es recomendable dormir con mascarilla ni recomendable compartir habitación con personas que no se sabe si son o no portadoras. ¿No sería razonable impedirlo?

En fin, quizá cuando las masas abran los ojos sea tarde y mucha gente los tenga cerrados para siempre.

Por cierto, las mascarillas quirúrgicas no son reutilizables ni se garantiza su protección durante más de cuatro horas. ¿Proporcionan los centros sanitarios a sus médicos y demás personal más de una mascarilla quirúrgica al día? No afirmo ni niego, que respondan los responsables de los centros sanitarios.

¿Ha dimitido quien quiera que sea que haya decidido retirar a la infección por coronavirus en el personal sanitario la condición de enfermedad profesional o accidente laboral? ¿Se qué han servido los aplausos en los balcones?

¿Por qué no se ha facilitado de forma generalizada el teletrabajo al personal de los servicios públicos, incluyendo sanitarios cuya presencia diaria no es imprescindible o que pueden realizar consultas telefónicas? La medida no sólo protege al personal funcionario y estatutario, sino que evita que los usuarios y pacientes se expongan salvo cuando la visita presencial sea imprescindible.

Si era previsible una segunda ola de contagio, que los ingenuos situaban en septiembre, ¿por qué no se mantuvieron medidas de protección? Estas y muchas otras preguntas las comprenderéis mejor en diciembre. No esperéis que dimita ningún político, que hablo de España y en la clase política no hay un sentido del honor que lleve a dimitir a quienes se equivocan. Lo que se estila en España es a cesar apolíticos y cargos públicos cuando sus errores o actos punibles se hacen públicamente conocidos y el partido debe protegerse del escándalo.

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