Siempre planificando, buscando objetivos, decidiendo metas. La actividad incansable de la mente identificada con una identidad. Se desvanece el instante, perdido para siempre porque la imaginación se aferra a logros futuros. Sentarse deja de ser simplemente sentarse; estar inmóvil como un árbol deja de ser estar inmóvil para convertirse en un entrenamiento para lograr algo.
Tota la cultura capitalista del siglo XXI gira en torno a prepararse para lograr algo que permitirá comprar objetos para mantener en funcionamiento la maquinaria de producción de objetos de consumo, cada vez menos duraderos. Toda la educación se basa en prepararse y toda la concepción del mundo se basa en el lenguaje.
Inmóvil como un árbol, alerta y silencioso no sirve para algo, es una experiencia simplemente; que no encaja en la modalidad de la época de ahora. Es como la meditación budista; que no encajaba hasta que alguien la conceptualizó como mindfulness y se le confirió una utilidad. Nadie tenía interés en sentarse en meditación sin objetivo alguno, pero si un doctor dice que sentarse es cultivar una cosa que llama mindfulness y qu dice que sirve para reducir el estrés y las enfermedades derivadas del mismo las cosas cambian.
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